Creo que en el área de la Comunicación, pocas personas no conocen a Miguelina Santos, una mujer entusiasta, solidaria, alegre, trabajadora… Hoy, aunque sigue siendo fuerte y dueña de un temple admirable, su corazón está triste. Su hija Angie perdió la batalla contra una enfermedad que, en los últimos años le robó su paz, la de su familia y la de quienes seguimos de cerca el proceso.
La voluntad de Dios
Hay frases que, en medio del dolor se le suelen expresar a quien está atravesando por una pérdida, y sí, desde la fe sabemos que el Señor hace Su voluntad, pero desde lo humano, a veces se nos complica entenderlo, mucho más cuando vemos el dolor de una madre como Migue que lo dio todo por ver sana y salva a su hija.
Soy fiel creyente y, con esa fe acepto las disposiciones del Altísimo. Eso sí, le pido perdón porque soy muy débil ante el dolor que experimenta una madre al perder un hijo. Nos hemos acostumbrado erróneamente, a que somos los padres los primeros que partimos, y eso hace más difícil la realidad.
Una ciudad fabulosa
Buscando consuelo para mi querida Migue, me fui a una ciudad fabulosa donde desde pequeña a la gente se le orienta sobre la muerte. El mensaje se enfoca en que es un acto natural, y que cada quien tiene su día y su hora. Qué si hay lágrimas y lamentos cuando parte un ser querido. Claro que sí, pero afloran teniendo en cuenta que ese viaje hacia los brazos del Señor promete una vida eterna y maravillosa sin dolor y sin la maldad de un mundo vano y violento.
En aquel lugar fabuloso, el saber que lo diste todo como Migue, para que Angie estuviera bien, es como un aliciente para la tristeza y el vacío que queda cuando una hija se va.
El deber cumplido
En esta ciudad, la fortaleza se convierte en tu mejor aliada, y los abrazos de tus familiares y amigos son los que te sostienen hasta que llegue el momento de reencontrarte con ese ser tan querido.
Allí se tiene la convicción de que el Señor tiene en un buen lugar a los que se adelantan y, que éstos te van preparando tu ladito para cuando te toque. Pensar en que es así, debilita el sufrimiento, más aun si eres una mujer de tanta fe como lo es Migue.
Pero nada. había que regresar a la realidad, y qué fuerte ha sido, porque pese a que es una madre creyente, sé que cuando una hija se va… queda un espacio vacío…