Noviembre, mes de la familia, nos exige mirar lo que sucede puertas adentro. Según datos divulgados por UNICEF, más de la mitad de los niños dominicanos de uno a catorce años recibió alguna forma de disciplina violenta.
Preocupa que todavía llamemos corrección al golpe y respeto al miedo. Un niño que tiembla ante sus padres necesita sentirse seguro en su propia casa. La autoridad exige límites claros, paciencia y ejemplo; nunca humillación.
Celebrar a la familia compromete a revisar cómo hablamos, cómo corregimos y qué heridas dejamos. Los padres también necesitan orientación y apoyo para criar. Ninguna costumbre justifica el maltrato. El hogar debe ser el primer lugar donde un niño aprenda que su dignidad se respeta. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.