Felipe Cipriánciprianfn@hotmail.com
Cuando el padre Luis Quinn me recibió en su casa el 30 de marzo de 2007 y conversamos por más de tres horas, me confesó con amargura que el entonces presidente Leonel Fernández lo había engañado.
–¿Con qué te engañó Leonel? – le pregunté al padre Luis.
–Vino (Leonel) aquí en 2004, de hecho lo apoyé, se comprometió conmigo a ejecutar 30 obras importantes para el desarrollo de Ocoa y tres años después no ha iniciado ninguna –me dijo mostrándome sus ojos llorosos.
El padre falleció el 11 de octubre de ese año y allá estuvo Leonel en su velatorio, aun sin iniciar ni una sola de las obras prometidas al esforzado sacerdote scarboro.
Cuando el presidente Luis Abinader visite San José de Ocoa el próximo sábado, dejará en funcionamiento un moderno acueducto que pondrá fin a décadas de precariedad en el suministro de agua.
No tengo ninguna duda de que los ocoeños, independientemente de sus filiaciones políticas, reconocen que Abinader fue el único presidente que escuchó y dispuso la obra más importante para mejorar la calidad de vida en Ocoa.
Otros presidentes, con más vínculo que Abinader con Ocoa, nunca iniciaron el acueducto y ahora se han quedado cortos frente a los ocoeños.
Obras de Danilo
En la presidencia de Danilo Medina (2012-2020), Ocoa recibió mejor trato: construyó la carretera Ocoa-Cruce de Ocoa, el puente Ocoa-Sabana Larga, la carretera Rancho Arriba-Piedra Blanca y varios planteles escolares.
El campo ocoeño recibió numerosas visitas sorpresa de Danilo que pusieron en movimiento la pequeña producción, pero esa era una iniciativa nacional.
No son dádivas
Ningún gobierno ha construido obras en Ocoa por inspiración propia.

Todas han sido el resultado de arduas luchas populares que han terminado siendo acogidas por los gobernantes.
Para la carretera Ocoa-Cruce de Ocoa, la Fundación Ocoa de Pie, encabezada por Roberto Santana, Milcíades Mejía y otros profesionales leales a su tierra natal, las luchas incluyeron marchas kilométricas, paros y represión policial.
Pero el gobierno no tuvo alternativa y finalmente Danilo abanderó su construcción y ya en 2013 la entregó. Eso se recuerda y se agradece.
En el caso de la carretera Nizao-Rancho Arriba, fueron largas batallas de todos los sectores de Ocoa, pero se destaca la participación de Amaury Santana, Luis Alfredo Tejeda (Pipilo), José Manuel Calderón, entre otros.
Obras de Abinader
Abinader construyó la carretera Rancho Arriba-Nizao, vital para completar el corredor Cibao-Sur por la misma ruta que siguieron las tropas de Gregorio Luperón para atacar Santo Domingo en la guerra restauradora.
Hace dos semanas estuve en Rancho Arriba y observé que el tramo Nizao-Sabana Larga está en reconstrucción y había alguna labor para construir el anhelado puente de Monte Negro, en Rancho Arriba, para terminar con el aislamiento de ese pujante sector y decenas de parajes altamente productivos al oeste del río Nizao.
Quienes leen mis escritos saben que yo le exigí –no le pedí– a Abinader que le cumpliera las promesas de campaña que hizo a los ocoeños.
La carretera Rancho Arriba-Nizao y el Acueducto Dual de Sabana Larga y Ocoa ya son promesas cumplidas y con el mismo valor que exigí su construcción, reconozco que el Presidente honró su palabra con los ocoeños.
No ando comprando amistad ni consideración de Abinader ni de nadie en su gobierno; voy reconociendo con mi nombre y con mi cara en alto, que cumplió con su deber y me corresponde darle gracias.
Quienes me conocen sin etiquetarme, saben que soy obsesivo en la defensa de mis ideas y de mi pueblo, pero jamás actúo con mediocridad o mal agradecimiento.
Si otros presidentes no quisieron o no pudieron construir un acueducto que supliera de agua potable a una población enclavada en un valle intramontano envidiable y placentero, ellos se perdieron el agradecimiento de los ocoeños que hoy puede disfrutar, merecidamente, Luis Abinader, porque lo hizo.
Hay que ser un presidente muy despistado o tener funcionarios “mirando para otro lado” para mantener sin acueducto a Ocoa, donde nacen los ríos Nizao, Yuna, Las Cuevas, Ocoa, Banilejo, Mahoma, Mahomita y centenares de arroyos que nutren los acueductos de Santo Domingo, San Cristóbal, Peravia, una amplia región del Cibao y Azua.
Abinader y el director de Inapa, Wellington Arnaud, identificaron con certeza esta obra, la iniciaron en abril de 2022 y el sábado 21 la dejarán en funcionamiento dando una solución duradera a una carencia de agua de varias décadas. ¡Gracias!
En rol de pica pica
Mis escritos sobreabundan demandando a Abinader una política de estímulo a la producción agropecuaria y de infraestructura mínima para movilizarla.
En Ocoa el mandatario ya tiene una impronta difícil de superar, pero con todo el respeto le pido que ordene la construcción de un puente y la carretera de siete kilómetros para conectar el Distrito Municipal La Ciénaga, con la sección El Rosalito.
Es una obra de gran importancia y bajo costo que va a servir para que los agricultores puedan sacar su producción de café, el de mejor calidad de República Dominicana, así como miles de quintales de habichuela, guandules, frutas y ganado.
El Rosalito está entre los ríos Nizao y Mahoma, desde donde sus cuantiosos manantiales garantizan el agua para los embalses de Jigüey, Aguacate, Valdesia y Las Barías.
¡Gracias nuevamente a Luis Abinader y a Wellington Arnaud por cumplir con Ocoa!