Leer la columna de doña Carmenchu, titulada: ¿Qué mujer periodista fue primera en emitir desde República Dominicana por TV a Estados Unidos?, despertó el interés de ampliar la historia de esta gran comunicadora. A pesar de que el artículo no tuvo desperdicio, conocer a Nexcy D´León lleva a pensar que hay muchas otras cosas que, por cuestiones de espacio, no se pudieron incluir en la acertada publicación.
Una llamada a la protagonista de ‘Menudo’ del martes 16 del pasado mes de junio, dio origen a lo que hoy usted está leyendo sobre las vivencias que están detrás de una periodista que cuenta con el respeto y la admiración de quienes la conocen, y de quienes la recuerdan por alguno de los tantos favores que ha hecho en su vida.
“Ay, Martita, mañana (miércoles) no puedo porque me comprometí a ayudar a alguien con tal cosa…”. Puso como excusa Nexcy al escuchar la invitación para la entrevista. “El lunes sí puede ser”. Aceptó ante esta otra opción. Eso sí, no sin antes preguntarse: “¿Pero tú crees? Porque no soy muy dada a estas cosas”. La respuesta a su ambivalencia fue: “Sí, mereces que quienes no te conocen en esta generación sepan los esfuerzos que hay detrás de una carrera limpia como la tuya y que quede registrado parte de lo que has hecho”. Se convenció.
No bien terminó esa llamada cuando su colega Janet Feliz escribió por WhatsApp para hacer la sugerencia. Eso indica que la gente se quedó con deseo de saber más sobre lo que ha catapultado a esta periodista como una mujer de armas tomar. “Ya eso está cuadrado”. Se le respondió. El día llegó y, puntual estuvo en el periódico para contar algo de su historia.
En un par de horas es imposible conocerla completa. No todos los periodistas tienen la oportunidad o fatalidad de vivir en carne propia lo que les sucede a quienes entrevistan. La explicación a esta realidad: “Y tú no sabes que un día, reportando para Tele-Inde, canal 13, desde ‘La Vieja Barquita’, cuando me estoy despidiendo luego de dar a conocer el peligro en el que vivía esa gente sobre el río y debajo del puente, me caí junto que con el camarógrafo y el productor del noticiero, Francisco Balbuena”. La risa de Nexcy es contagiosa. Sus carcajadas hacen parecer como si el hecho acabara de suceder.
Su pasión: buscar respuesta a problemas sociales

La ‘mojada’ experiencia que vivió esta mujer a la que nada le perturba su paz, se debe precisamente a que en sus tiempos de reportera se interesaba en poner sobre el tapete los problemas sociales que afectaban para entonces al país.
“Recuerdo que cuando yo pasaba por el puente, cuando venía de La Romana, veía ese ‘semillero’ de gente, la veía en peligro y viviendo en el hacinamiento. Un día le dije a Francisco que quería hacer un reportaje ahí, y me complació”. Mientras recababan las informaciones le llamaba la atención el porqué se movía tanto el piso donde estaban parados. “Es que el río está debajo”, le respondieron. La caída no dejó mentir a quien le dio el dato. Tuvieron que ayudarlos a salir.
Pero a Nexcy, no sólo le llamaba la atención la pobreza de quienes vivían debajo de un puente o en sectores empobrecidos. Siempre ha tenido ‘un ojo clínico’ para saber dónde está la noticia. Puede ser social, cultural, política, y hasta religiosa. Imagínese usted que, ella fue capaz de burlar la seguridad del Papa Juan Pablo II, cuando éste vino al país en el año 1979.
“Yo fui al aeropuerto a cubrir por el canal 4, su partida después que cumplió su agenda en el país. Desde que encontré un huequito me le acerqué a la escalinata del avión y le pregunté si me podía responder unas preguntitas. Me dijo que sí, y a los agentes no les quedó de otra que dejarme. Quería hacerle cinco preguntas, pero sólo pude hacerle cuatro. Mi asombro era tal, que me quedé mirándole sus pies. Llevaba unos zapatitos color vino con crema, que parecían de un cuentos de hadas. No te puedo explicar, como ese detalle llamó mi atención, y se me acabó el tiempo. No pude hacer la otra pregunta”. Como es normal en ella, se ríe y disfruta lo contado.
Es esa entrevista que doña Carmenchu destaca reseñando que Nexcy, una periodista sin ínfulas, no podía imaginar que sería vista simultáneamente en el ámbito mundial. Tampoco pasó por su mente, que su imagen estaría en los principales medios de Estados Unidos, América Latina y Europa cuando cubrió en 1986 la caída del régimen de Duvalier, en Haití.
El periodismo le ha dado dos grandes cosas: el respeto y el reconocimiento de la gente

Cuando llegó a la Redacción de LISTÍN DIARIO a conversar sobre su historia de superación en el área de la comunucación, Nexcy D´León lo hizo sin pose. Como es ella. Sin maquillaje, con su ropa ligera, sus accesorios étnicos, y lo más bonito, con esa sonrisa amplia que deja al descubierto al gran ser humano que es.
Saludar a sus conocidos la transportó a sus años de trabajo en este medio. Como era de esperarse, la nostalgia la visitó, pero no entorpeció la alegría que le provocaba estar en el periódico donde tantas noticias relevantes trabajó. Sus fotos son un reflejo de la autenticidad que definen a esta mujer que nunca se dio por vencida cuando decidió seguir una carrera que en un momento te pone por las nubes y en otros te deja en el olvido.
Antes de dedicarse a esta profesión, Nexcy sabía de sus pros y sus contras. Trabajó con alma y corazón dándole valor a lo que verdaderamente lo tiene: servir a los demás.
“Por eso es que hoy te puedo asegurar que el Periodismo me ha dado dos grandes cosas: el respeto y el reconocimiento de la gente que conoce mis aportes a esto, que es una labor social. A mí me emociona y me llena de satisfacción cada vez que alguien me recuerda que hice tal o cual cosa por él o un conocido y yo ni lo registro”. No ha trabajado para ganarse la validación de nadie, simplemente, lo ha hecho para ayudar.
A quien hoy protagoniza esta historia, el ser la primera mujer periodista que llegó por radio, televisión y periódico a Estados Unidos no la lleva a creerse más que nadie. Al contrario, lo que sí la hace sentir orgullosa, es el haber llegado a los expectadores para informar, para aportar… “Jamás para engrandecerme”. Su sencillez habla por ella.
Desde La Romana para el mundo

Su éxito en el Periodismo tiene una base: desde jovencita se involucraba en las actividades culturales de su natal pueblo, La Romana. Su primer paso en los medios lo dio de mano de don Carlos Fatule, y de un sacerdote. “Recuerdo que, siendo yo una adolescente, don Carlos me llevó a participar con él en un programa radial católico que tenía. Me fue gustando”. Cada día lo hacía mejor.
Luego llegó al pueblo el padre Sebastián Cavalotto y se encariñó con ella y su desenvolvimiento. Fue tal el apoyo recibido que, cada día ella se motivaba más por aprender. De hecho, quería ser monja. “Pero él me dijo que para yo realizar un buen aporte social, no tenía que entrar al convento. Desde lo que hacía, estaba contribuyendo”. Hoy alberga la idea de hacerle un museo al sacerdote.
Ilusionada por continuar formándose en el área de la Comunicación, vino a la capital a estudiar Periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Terminó la carrera en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP). Estando allí, en 1978, llega al país, Francisco Balbuena, un conocedor y experto en audiovisuales. “Fue el primero que puso un noticiario aquí con la modernidad que él conocía”. Fue en Tele- Inde, canal 13.
A partir de entonces, se le abrieron las puertas. No se rendía cuando otras se mantenían cerradas. Trabajó en Radio Televisión Dominicana, en ‘Otra Vez Con Yaqui’, en Radio Popular, en la producción de Sábado de Corporán, llegando a tener la iniciativa de ‘Sábado Chiquito de Corporán’; estuvo en LISTÍN DIARIO, y por si fuera poco, en Televisa. “Llegué a tener hasta cinco trabajos juntos, y en todos cumplía y me comprometía con lo que me correspondía”. Se ríe de su hazaña.
La familia
Trabajando en RTVD, una compañera le presentó a su hermano, el ambientalista Luis Carvajal, quien luego se convirtió en su amado esposo. A él lo define de manera simple: “Es el mejor esposo que una mujer puede tener. Él no es de esta vida”. Juntos se han dedicado en cuerpo y alma a criar a Etzely, Laura y Carolina. Hoy disfrutan de su nieta Marina, y de una plenitud que, a su juicio, sólo la da la familia, la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de superarte pese a las trabas en el camino.