Hemos sido un pueblo de fe, de absoluta fe en Dios y en la madre de su hijo Jesucristo en la avocación de la santísima Virgen de la Altagracia protectora del pueblo dominicano.
Muchos han sido los difíciles momentos que hemos tenido que sortear desde la noche luminosa de febrero de 1844 y hemos salidos vencedores de invasiones y dictaduras, de sequias y caídas de la economía, pero siempre hemos podido salir airosos.
La patria hoy nos tiene permanentemente preocupados, el vecino país fallido nos invade, hay silencios preocupantes, ausencias de claras respuestas y componendas internacionales e increíblemente dentro de nosotros mismos.
Debemos renovar día a día la fe en Dios y en la Virgen de la Altagracia, fe en nuestro amor y defensa de la patria, no me gustan estos claros indicios preocupantes silencio ante la gravedad de la invasión haitiana, es necesario pedir que se le diga al país qué pasa con el grave problema haitiano.
Ojo al Cristo.