El presidente Abinader ha manejado con mucho tacto la crisis de Venezuela, al punto de que no ha tenido que recular como han hecho otros mandatarios de la región, quienes de un repudio puro y simple a la detención del presidente Maduro, ahora piden “juicio justo”.
Eso fue lo que hizo la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, a quien el presidente Trump ha amenazado directamente con una posible intervención en México. La Sheinbaum fue la que con más altivez encaró los sucesos de Venezuela, quizás sin prever el desenlace.
Abinader, el mismo día de la captura de Maduro dijo: “El Gobierno dominicano sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en Venezuela. Nuestro país nunca reconoció la legitimidad de la proclama de Nicolás Maduro como presidente tras las elecciones de julio de 2024. En consonancia con ello promovimos la Declaración de Santo Domingo de agosto del mismo año que exigió el respeto expresada en las urnas.
“La solidaridad entre los pueblos dominicano y venezolano es histórica. Hoy reiteramos nuestra disposición a colaborar con el restablecimiento de la democracia, la paz y la concordia nacional en Venezuela. República Dominicana estará siempre del lado de la democracia. Donde sea, cuando sea y ante quien sea”.
La parte dominicana no podía adoptar una posición abiertamente contraria a la decisión norteamericana en Venezuela, toda vez que a finales de noviembre el país caribeño había decidido ceder en uso temporal los aeropuertos Las Américas y San Isidro para apoyo logístico y militar en la lucha contra el narcotráfico, bajo la operación “Lanza del Sur”.
Posteriormente el canciller Roberto Álvarez reafirmó la postura dominicana. Recordó que RD no tiene representantes en el país sudamericano. En su opinión las relaciones no están rotas, aunque recordó que Venezuela retiró la representación dominicana. La RD hizo lo mismo.
El tema del reconocimiento de los resultados de las elecciones de julio de 2024, que la parte dominicana lo negó, creó una situación incómoda al ex presidente dominicano Leonel Fernández, quien estuvo en esos comicios como observador. La opinión que Fernández ofreció en esa ocasión le trajo críticas. El pasado miércoles, el doctor Fernández abogó por “diálogo y salida pacífica en Venezuela”.
Mientras México reculó, el presidente de Colombia Gustavo Petro, amenazado también por Trump, tomó el hilo telefónico para conversar con el mandatario norteamericano y ambos acordaron dialogar, posiblemente en las próximas dos semanas en Washington, D.C.
La presidenta interina de Venezuela Delcy Rodríguez conversó con Petro y se reunirán en breve a fin de revisar la tensa cuestión de la frontera común, por donde se espera un éxodo de venezolanos si la situación se agrava entre las facciones en que está dividido el chavismo.
Dándose un respiro, el presidente Abinader removió el Gabinete y otros altos puestos de su régimen, algunos de ellos reclamados por el público como el del ministro de Agricultura Limber Cruz, bajo cuya dirección se denunció que no había buen suministro de pollos y los víveres aumentaron de precios. En su lugar designó a Francisco Espaillat Bencosme.
Abinader nombró a Jorge Subero Isa, antiguo presidente de la Suprema Corte de Justicia en el cargo de Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, en lugar de Antoliano Peralta quien será el nuevo ministro de Justicia. Otros nombramientos incluyen a Eduardo Sanz Lovatón, ministro de Industria y Comercio; Víctor Bisonó, ministro de Vivienda y Nelson Arroyo, director general de Aduanas, entre otros.