Así como hay experiencias inolvidables a lo largo de la vida, existen objetos específicos que funcionan como puente entre el presente y versiones anteriores de nosotros mismos.
Si alguna vez has tenido una “caja de los recuerdos” o un espacio en el que guardas tus artículos más preciados, comprenderás que hay elementos que, aunque parezcan insignificantes, son sencillamente irremplazables. El cofre de los recuerdos puede ser una simple caja de zapatos que atesora en su interior tan solo fragmentos de tu historia.
Conservar una carta, una prenda de ropa, una fotografía o hasta una servilleta que evoque en ti alguna emoción en particular, es perfectamente normal. Sin embargo, pocos conocen que detrás de esto, hay un desarrollo positivo de la salud mental.
Rescatar la memoria
Carmen Pimentel, doctora en terapia familiar, precisó que el hábito de preservar determinados artículos responde a la conexión que estos tienen con nuestra historia personal y contribuye a nuestro bienestar emocional.
La especialista detalla que incluso conservar objetos de alguien que ya no forma parte de tu vida, como pertenencias o regalos, puede evocar un sentimiento de cercanía hacia esa persona ya que asociamos el elemento con un momento exacto.
“No depende de cuánto costó, si no que lo vamos a asociar con el cariño, la compañía, el apoyo, el detalle o con alguna experiencia significativa”, afirmó Pimentel. Esto se debe a que el cerebro reactiva sensaciones asociadas a vivencias del pasado, al pensar en ellas.
La especialista agregó: “esa conexión simbólica no significa necesariamente que nos resistamos a aceptar la ausencia de la persona, en otros casos es por el contrario una manera de reconocer el lugar que ocupó en nuestra historia y aun así seguimos viviendo el presente”.

Renunciar a los objetos, no a los momentos
Aunque desprenderse de ciertos elementos puede provocar una sensación de pérdida, la doctora Pimentel asegura que conservarlos no significa que no se haya sanado, así como desecharlos tampoco borra lo vivido.
Ahora bien, ¿hasta qué punto volver a los recuerdos a través de objetos puede ayudarnos a comprender nuestra historia? La terapeuta establece que los recuerdos contribuyen a resignificar lo vivido y a “tratarnos con mayor comprensión”.
La nostalgia puede convertirse en una forma de permanecer anclado, pero es una emoción compleja que no necesariamente debe recibirse de manera negativa. A pesar de ello, idealizar constantemente el pasado con el tiempo puede dejar de ser saludable.
Guardar objetos no tiene porque convertirse en un hábito de acumulación, así como desprenderte de algo material no implica restarle valor al recuerdo que representa. La clave está en comprender que recordar el pasado es saludable, pero vivir atrapado en él puede impedirte disfrutar de la felicidad del presente.