Realizar algo que despierte un interés profundo en ti es esencial, debido a que la identidad de una persona parte de las cosas que le gustan, a la vez que sirve para múltiples cosas.
Desde ser una forma de terapia que ayude a sobrellevar las situaciones más traumáticas en la vida, hasta ser el puente que facilite relaciones de amistad o pareja por tener actividades en común.
Muchas cosas son un pasatiempo; las artes son una muestra de eso: participar en grupos e ir con amistades a bailar salsa, bachata o merengue, acudir a un parque a tomar fotografías, perderse entre las páginas y escenarios de un libro, tomar un café mientras dibujas, el simple hecho de escuchar música, disfrutarla, sentir cada nota musical…
En el caso de la música, las letras de las canciones permiten que muchas de las emociones que se viven atraviesen una catarsis en la que se liberan esos sentimientos que pueden estar consumiendo la mente, el tiempo y la vida misma. Esto también puede ocurrir en los deportes, la gastronomía, el coleccionismo, entre otras actividades.
Ese momento es para ser la versión más auténtica; no es momento de trabajo, ni de responsabilidades, porque se hace lo que realmente se disfruta, no lo que «se supone» que agrade de acuerdo a lo que otras personas perciben en ti; no se rinden cuentas ni se finge exclusivamente porque está de moda.