Con un norte firme y decidido, los pasos del senderista Ramón Tejeda se acercan a un camino con propósito. Así es como define su vida luego de estas décadas caminando por el mundo.
Ha estado involucrado en el área turística y la comercialización hotelera, logrando alianzas y creando vínculos que fortalezcan la identidad dominicana.
Tejeda ha sido un hombre del ‘bussines’ que siempre ha visto una oportunidad en una dificultad, y que ha apostado siempre a llevar como estandarte la bandera dominicana y todo lo que ella representa.
Ha viajado por gran parte del mundo bajo la sombrilla de la comercializadora, Coral Hospitality Corp por más de 20 años, pero no es hasta unos años atrás que decide viajar con el propósito de crecer espiritualmente, buscando esa plenitud que sólo le ha dado el conocer destinos a través del senderismo.

“Cuando decides caminar por la vida ligero de equipaje, es cuando entiendes que cargar de más en cualquier sentido, la vida termina pasándote factura. Caminar ligero no es una idea romántica, es una decisión práctica”. En lo que se refiera a la actividad en sí, Tejeda dice que menos peso permite moverte mejor, pensar con más claridad y responder con mayor rapidez cuando las cosas cambian.
Dijo que la ligereza y la preparación van de la mano. “La preparación comienza mucho antes del viaje. Hay que entrenar el cuerpo, cuidar el descanso y ajustar la alimentación para estar en forma. Igual de importante es llegar con la mente despejada: ordenar pendientes, reducir el ruido previo y tener claro el objetivo”, resalta el senderista que no pasa por alto decir: “La montaña exige enfoque; llegar cargado de distracciones juega en tu contra”.
Nunca se debe improvisar
A la hora de poner fecha al próximo viaje a estos destinos de pura naturaleza, en la montaña, se necesita una logística en orden y previsión como: rutas claras, tiempos realistas, equipo adecuado y apoyo local cuando se requiere. Nada improvisado, una buena logística en la montaña evita errores y permite concentrarse en el objetivo.

“Ya en el pico, el montañista realiza una rutina sencilla, pero siempre enfocada en la disciplina. Hay que levantarse temprano, revisar cómo está su cuerpo, cómo respira y cómo está mentalmente. Un desayuno ligero y mucha hidratación es primordial para el paso a seguir”, explica Tejeda tras compartir uno de sus trucos: en la montaña no improvisa ni compite. Se concentra en el paso que sigue y en administrar bien su energía para llegar en buenas condiciones.
Para los que dicen que la edad es un impedimento para realizar algunas tareas o sueños en la vida, este hombre de más de 60 años es el ejemplo de que no es así. “La edad no es un impedimento. El verdadero límite es no conocerse”. En esta etapa de su vida tiene mejor lectura de su cuerpo, sabe dosificar la energía y tomar decisiones a tiempo, lo cual le permite rendir mejor y cometer menos errores.
En ese mismo orden, expresa que la compañía turística en la que labora le ha permitido participar y crear ese estilo de vida, por la flexibilidad y lo consciente que esté de los nuevos retos. Cada ascenso ha sido planificado con responsabilidad, sin afectar sus compromisos profesionales.
En cada montaña lleva la marca, igual que la bandera de su país, y el respaldo de su familia y amigos que entienden que estos recorridos son parte de su equilibrio y crecimiento personal.
Escaladas
La montaña se ha convertido en una escuela fundamental en su vida. Ha realizado ascensos y travesías de alta exigencia física y mental incluyendo el Kilimanjaro, el Aconcagua, la Malinche, el Pico Duarte en múltiples ocasiones. Y en el pasado reciente, el Campo Base del Everest y Kala Patthar.