Por: Ana Vargas.
El respeto y la amabilidad no cuestan nada, pero valen mucho en la vida diaria.
Cada palabra que decimos y cada acción que hacemos dejan una huella.
La vida funciona como un bumerán: todo lo que lanzas, tarde o temprano regresa.
Cuando ofreces apoyo, comprensión y cariño, eso mismo vuelve a tu camino.
Ser humano es pensar en el otro antes de actuar y hablar desde el corazón.
No sabemos las luchas que cada persona enfrenta en silencio.
Por eso, un gesto sencillo puede marcar una gran diferencia en el día de alguien.
Al final, la vida nos devuelve lo que sembramos.
Si elegimos dar bondad y respeto, eso será lo que nos acompañe siempre